
José Martí, poeta y héroe nacional de Cuba, va a pasar, en versión adolescente, a las pantallas de cine por las manos de Fernando Pérez, realizador cubano que se volvió conocido internacionalmente por su película Suíte-Habana, del 2003.
Con coproducción del ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos) y de la Televisión Española, el largo de ficción empezará a ser filmado pronto y, como ya adelantó el cineasta, no será una biografía histórica de Martí, “porque de ser así, yo hubiera ido por el documental”.
“Es evidente que en este caso mostraré un Martí tal y como yo lo veo, un muchacho con una sensibilidad muy especial, pero también una persona común y corriente, como cualquiera de nosotros”, afirmo Peréz al boletín digital del ICAIC.
¿Y por qué adolescente? El Martí adulto “me sobrecoge” sobre todo porque “cada cubano tiene su Martí”, explicó.
Los primeros Martís del cine
Con el gobierno de Fulgencio Batista, a partir de 1952, se intenta llevar una imagen de la vida y obra de José Martí a través del cine. Para eso, se creó una Comisión Nacional Organizadora.
La cinta seleccionada fue La rosa blanca, estrenada en 1953 y que hirió sensiblemente el sentimiento nacional de los cubanos, la misma tenía un argumento excesivamente romanticista, se desvirtuaba el alcance del pensamiento político de Martí. La imagen que trasmitía era la de un santo apolítico, sacrificado y extático.
Hollywood no escaparía tampoco a la tentación de llevar a Martí a la gran pantalla. En 1956 Warner Brothers produjo una película sobre la guerra hispano-cubano-americana, con el título Santiago, en la cual Martí (caído el 19 de mayo de 1895) aparecía en 1898 planeando la rebelión de los cubanos desde una lujosa e imaginaria residencia en Haiti – lo que, por supuesto, generó airadas protestas.

